Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene
hoy está más allá
de las nubes que elige
y más allá del trueno
y de la tierra firme
demorándose viene
cual flor desconfiada
que vigila al sol
sin preguntarle nada
iluminando viene
las últimas ventanas
lento pero viene
las últimas ventanas
lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene
ya se va acercando
nunca tiene prisa
viene con proyectos
y bolsas de semillas
con angeles maltrechos
y fieles golondrinas
despacio pero viene
sin hacer mucho ruido
cuidando sobre todo
los sueños prohibidos
los recuerdos yacentes
y los recién nacidos
lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene
ya casi está llegando
con su mejor noticia
con puños con ojeras
con noches y con días
con una estrella pobre
sin nombre todavía
lento pero viene
el futuro real
el mismo que inventamos
nosotros y el azar
cada vez más nosotros
y menos el azar
lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene
lento pero viene
lento pero viene
lento pero viene
Mario Benedetti
Sus palabras mucho mejor que las mías obviamente...
viernes, 8 de enero de 2010
Futuro a pedazos
No son ni las 9 y ya te espero
como te espero lunes, martes y toda la semana
Porque la casa es distinta sin vos
Porque la semana es larga
y los silencios muchos
Aún falta mucho por compartir,
todavía no hay mucho cotidiano en nuestro haber,
sin embargo, cada día es historia juntos.
"Lento pero viene" diría Mario...
y yo se que lento pero viene....
este futuro a pedazos está en marcha.
8 de enero de 2010
Fer
Contador gratis
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Brindemos que hoy es siempre todavía...

Releyendo las últimas entradas del 2008 y las primeras del 2009 me encuentro con una despedida de año en la que había decidido decir chau al pesimismo, proteger la alegría, buscar la paz...
Indefectiblemente soy de las personas que hacen balances de fin de año sin proponérmelo. Nace dentro de mí el recuerdo de lo vivido, de lo que hice, de lo que no se dió y también de lo que tal vez dejé de hacer...
Con este 2009 que se va me pasa algo raro. Algo que ya había sentido cuando era niña alguna vez. Esa sensación de no querer que termine. De no querer dejarlo ir. Eso me pasa con los años lindos, con los años buenos... No tuvo nada de espectacular, pero tuvo alegrías, tuvo proyectos nuevos, tuvo luchas, tuvo desafíos, tuvo sorpresas, tuvo amor... y eso es más, es todo, es lo que yo deseo, es lo que se que construí.
De un tiempo a esta parte estoy decidiendo salir a buscar las oportunidades, construir lo que no se encuentra, y ese puede ser tal vez mi camino, el camino que forjo día a día, el camino que decido ahora, por opción, que sea un tanto desdibujado... lo suficiente para permitir las sorpresas y los sobresaltos, las aventuras y la adrenalina de lo nuevo.
Sí, seguro que me enojé, que me angustié alguna vez este año, que dudé, que me cuestioné, que lloré por esas expectativas, pero nos vamos poniendo un poco grandes y ya conozco mis mañas. Ya no me asusta tener algo de miedo a veces, ni de dudas, ya me conozco fuerte, me conozco triste, me conozco debil, me conozco vulnerable, me conozco llorando y riendo. Entonces, puede que sea un poco quejosa, pero siempre y a pesar de todo decido ser feliz y voy por eso.
Indefectiblemente soy de las personas que hacen balances de fin de año sin proponérmelo. Nace dentro de mí el recuerdo de lo vivido, de lo que hice, de lo que no se dió y también de lo que tal vez dejé de hacer...
Con este 2009 que se va me pasa algo raro. Algo que ya había sentido cuando era niña alguna vez. Esa sensación de no querer que termine. De no querer dejarlo ir. Eso me pasa con los años lindos, con los años buenos... No tuvo nada de espectacular, pero tuvo alegrías, tuvo proyectos nuevos, tuvo luchas, tuvo desafíos, tuvo sorpresas, tuvo amor... y eso es más, es todo, es lo que yo deseo, es lo que se que construí.
De un tiempo a esta parte estoy decidiendo salir a buscar las oportunidades, construir lo que no se encuentra, y ese puede ser tal vez mi camino, el camino que forjo día a día, el camino que decido ahora, por opción, que sea un tanto desdibujado... lo suficiente para permitir las sorpresas y los sobresaltos, las aventuras y la adrenalina de lo nuevo.
Sí, seguro que me enojé, que me angustié alguna vez este año, que dudé, que me cuestioné, que lloré por esas expectativas, pero nos vamos poniendo un poco grandes y ya conozco mis mañas. Ya no me asusta tener algo de miedo a veces, ni de dudas, ya me conozco fuerte, me conozco triste, me conozco debil, me conozco vulnerable, me conozco llorando y riendo. Entonces, puede que sea un poco quejosa, pero siempre y a pesar de todo decido ser feliz y voy por eso.
Este año tuvo si fuertes idas, que no pienso llamar despedidas porque no lo son, siempre estarán con nosotros Mario, Mercedes...
2010, adelante con tu carta de presentación, que se enciendan las luces, que comience la función y que todos nos animemos a ser verdaderos y auténticos protagonistas de nuestras vidas.
Feliz año amigos, muchas ocurrencias de felicidad que se hagan realidad en estos días que nos esperan...
Los quiero
Fer
30/12/09
(el título se lo robé a Ismael, de la letra de su canción "Ahora", la fotito de flirck)
2010, adelante con tu carta de presentación, que se enciendan las luces, que comience la función y que todos nos animemos a ser verdaderos y auténticos protagonistas de nuestras vidas.
Feliz año amigos, muchas ocurrencias de felicidad que se hagan realidad en estos días que nos esperan...
Los quiero
Fer
30/12/09
(el título se lo robé a Ismael, de la letra de su canción "Ahora", la fotito de flirck)
jueves, 12 de noviembre de 2009
Bienvenidos siempre
Hola amigos de ocurrencias...
Les escribo porque me he encontrado en estos meses con varios mensajes suyos, mensajes que siguen siendo para mí muy especiales, porque este espacio tiene esa magia que también es especial para mí.
Decirles que ocurrencias surgió como muchos de ustedes saben en un momento de mucha oscuridad, en donde el camino se había desdibujado un poco y costaba seguir adelante... Ustedes fueron parte de todo el crecimiento y aprendizaje de esas épocas y una vez más quiero agradecerles por eso...
Ocurrencias fue una especie de metamorfosis para mí, fue también aprender del dolor y valorar el cambio... Uno sale realmente fortalecido de esas experiencias de la vida...
Muchas veces se me cruzó por la cabeza dar de baja a este espacio. ¡Pero cómo hacerlo! Sería dar de baja a una parte importante de mi vida. Nunca lo haría. Más allá de que en estos momentos no escriba ni postee demasiado (casi nada), muchas veces vuelvo aquí, como se vuelve a los lugares queridos y encuentro la misma contención y la misma paz por la cual una vez decidí comenzar estas ocurrencias.
Contarles que estoy en una época de mucho crecimiento profesional, lo cual si bien exige muchísimos sacrificios se disfruta muy profundamente. Casi no tengo tiempo de seguir sus blogs, pero de vez en cuando paso por sus casas otra vez y me sonrío frente a la pantalla recordando intercambios y ocurrencias mutuas que tanto bien me han hecho...
Contagiarles también un poco de mis nuevas alegrías, estrenadas por fín, con tanto amor alrededor.
A veces en un rincón de mi trabajo, saco un papelito y escribo mis ocurrencias. Esta vez es un proceso diferente, por eso prefiero dejarlas guardadas para mí misma. Releer mis pensamientos me hace muy bien.
Siempre me acuerdo de ustedes y me llena de alegría ver que aún visitan este espacio. Pienso que tal vez para muchos sea útil releer mis viejas ocurrencias como lo es para mí cada vez que vuelvo por aquí.
Esta casa es un lugar al que se que siempre podré y podrán volver por eso no encuentro sentido para dejarla ir.
Bienvenidos siempre amigos a mis ocurrencias, bienvenidos siempre a mi camino!
Un abrazo muy fuerte para todos ustedes y como siempre un poco de música no viene mal, les cuento que esta vez siento como Ismael que:
"...la vida a veces te invita a una ronda, te guiña los ojos, concede una tregua. Quizá solo dure un segundo este sueño, pero sin duda habrá merecido la pena..." Canción de amor y oficina, Ismael Serrano.
jueguemos entonces!

Fer
jueves, 7 de mayo de 2009
La desilusión. Mi desilusión
A veces me desilusiono tanto de la gente que llego a cuestionarme profundamente respecto al porqué de esto.
El dolor que siento en esos casos llega a veces a ser extremo y muchas veces lo he relacionado con mi poca tolerancia ante las frustraciones. Es una sensación de angustia profunda que luego, con el pasar del tiempo hace que mi forma de vincularme con esa persona cambie para siempre (provocándome esto un nuevo dolor y una nueva desilusión, ya que esa relación ya no es la que era…), aún cuándo ese otro ni siquiera se haya percatado de lo sucedido.
Muchas veces he pensado que las expectativas que pongo en los demás son muy grandes entonces, cualquier situación que se aleje de ellas hace que sienta una gran desilusión… En realidad, ni siquiera llegan a ser expectativas concretas ya que no espero algo determinado de cada persona con la que me relaciono. No. Simplemente creo que tiene que ver con mi modo de relacionarme con el mundo; modo de ser, de enfrentar la vida, y hasta si se quiere de entender al hombre.
En la gran mayoría de los casos en que me he desilusionado a este nivel, me he dado cuenta luego que esas personas habían actuado pensando de una manera o individualista, o material, o buscando el provecho personal sin medir ninguna consecuencia…
Es ahí cuando sobreviene la angustia.
Seguramente también soy egoísta en muchas ocasiones, o egocéntrica, o no se cómo llamarlo… Pero lo que sí se es que siempre actúo creyendo que las otras personas van a colaborar, van a comprender, van a participar, van a disfrutar, van a acompañar… y tantas veces he terminado pensando que más vale hubiera actuado sin tenerlas en cuenta y me hubiera ahorrado angustia, disgusto, frustración y mucho tiempo…
Y ahí sobreviene el reproche o la culpa, y me digo a mi misma ¡Porqué no aprendo! ¡Cuántas veces más voy a hacer lo mismo!
Con cierto dejo de angustia aún en el cuerpo me viene a la cabeza, y al corazón, un pensamiento, una sensación… Dudo que aprenda eso, porque no tengo necesidad de pensar mal de la gente, no quiero pensar que todo el mundo es malo ni vivir a la defensiva… Es horrible, ya he experimentado… Solo creo que con el tiempo y las experiencias de la vida tal vez pueda ser un poco más fuerte para que aquellas desilusiones no se lleven cada vez una parte de mí y me dejen sin fuerzas. ¡Qué más da! Vale la pena seguir luchando…
Aclaración fundamental: esta sensación SOLO la he vivido con personas adultas, JAMAS la he experimentado en la relación con un niño y tengo la CERTEZA de que no me pasará con ellos (será por eso que nos entendemos tanto…)
Fer
7/05/09
El dolor que siento en esos casos llega a veces a ser extremo y muchas veces lo he relacionado con mi poca tolerancia ante las frustraciones. Es una sensación de angustia profunda que luego, con el pasar del tiempo hace que mi forma de vincularme con esa persona cambie para siempre (provocándome esto un nuevo dolor y una nueva desilusión, ya que esa relación ya no es la que era…), aún cuándo ese otro ni siquiera se haya percatado de lo sucedido.
Muchas veces he pensado que las expectativas que pongo en los demás son muy grandes entonces, cualquier situación que se aleje de ellas hace que sienta una gran desilusión… En realidad, ni siquiera llegan a ser expectativas concretas ya que no espero algo determinado de cada persona con la que me relaciono. No. Simplemente creo que tiene que ver con mi modo de relacionarme con el mundo; modo de ser, de enfrentar la vida, y hasta si se quiere de entender al hombre.
En la gran mayoría de los casos en que me he desilusionado a este nivel, me he dado cuenta luego que esas personas habían actuado pensando de una manera o individualista, o material, o buscando el provecho personal sin medir ninguna consecuencia…
Es ahí cuando sobreviene la angustia.
Seguramente también soy egoísta en muchas ocasiones, o egocéntrica, o no se cómo llamarlo… Pero lo que sí se es que siempre actúo creyendo que las otras personas van a colaborar, van a comprender, van a participar, van a disfrutar, van a acompañar… y tantas veces he terminado pensando que más vale hubiera actuado sin tenerlas en cuenta y me hubiera ahorrado angustia, disgusto, frustración y mucho tiempo…
Y ahí sobreviene el reproche o la culpa, y me digo a mi misma ¡Porqué no aprendo! ¡Cuántas veces más voy a hacer lo mismo!
Con cierto dejo de angustia aún en el cuerpo me viene a la cabeza, y al corazón, un pensamiento, una sensación… Dudo que aprenda eso, porque no tengo necesidad de pensar mal de la gente, no quiero pensar que todo el mundo es malo ni vivir a la defensiva… Es horrible, ya he experimentado… Solo creo que con el tiempo y las experiencias de la vida tal vez pueda ser un poco más fuerte para que aquellas desilusiones no se lleven cada vez una parte de mí y me dejen sin fuerzas. ¡Qué más da! Vale la pena seguir luchando…
Aclaración fundamental: esta sensación SOLO la he vivido con personas adultas, JAMAS la he experimentado en la relación con un niño y tengo la CERTEZA de que no me pasará con ellos (será por eso que nos entendemos tanto…)
Fer
7/05/09
sábado, 25 de abril de 2009
Es una lástima que no estés conmigo
Amor de tarde
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
Mario Benedetti
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
Mario Benedetti
viernes, 24 de abril de 2009
Reflexiones cuasifilosóficas de un viernes agotador...
Será la vida una carrera?
Si fuera así seguramente estaría llegando tarde a muchas cosas... a tantas! (y cuantas otras ya estarían perdidas, fuera de juego...)
Prefiero pensar que no es la idea estar todo el tiempo persiguiendo algo desesperadamente, aunque también se que el deseo de alcanzar algo es el motor más importante que tenemos...
Parece un planteo casi adolescente... tal vez lo sea... A veces siento que seguimos siendo los mismos por más que pasen los años... los mismos en cuanto a ciertos planteos internos que pienso, nos van a acompañar siempre. Justamente creo que esos interrogantes, esas dudas, y también aquello que creemos "certezas" son los que nos permiten seguir adelante, aún cuando aquello que creíamos tener que alcanzar no se alcanzó, o cuando tenemos que volver a empezar una y otra vez... Agotador?, sí... seguramente... Pero qué sería de nuestra vida si realmente fuera una carrera, si alcanzáramos todo aquello que soñamos.... ¿Qué habría después? ¿Qué nos quedaría si todo fuera lineal, causal y monótono?
Es mi eterna contradicción el querer buscar cierta quietud y estabilidad en medio de la vorágine de inquietudes que es mi interior... Cada vez estoy más convencida de que jamás lo lograré, por desgracia a veces y gracias a Dios en la mayoría, porque para mí nada tiene sentido si no es para continuar preguntándome y cuestionándome, conociéndome y conociendo, aprendiendo y construyendo, aunque a veces (tal vez muchas) quiera bajar los brazos, me llene de bronca por las injusticias o sufra con las desilusiones... Esto es al mismo tiempo mi felicidad... será por eso que pude (supe) ser felíz aún en mis peores momentos... Ojalá sea así, ojalá en eso consista mi vida...
Fer
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