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viernes, 9 de enero de 2009

Aprendiendo de la infancia. Por la Paz ( Partes 6, 7, 8, 9 y 10)

Continuación del post anterior

El conflicto visto por ellos. Parte 6



Parte 7

Al fin de esta parte comienza la presentación entre un grupo de niños judios y otro de palestinos. Ambos tienen interés en conocerse, viviendo a 20 minutos de distancia crecen en mundos diferentes, y al mismo tiempo, tan similar... 




Parte 8

Se arma el debate y las "verdades" comienzan a cubrirse de "dudas"... Comienza el acercamiento entre los niños...





Parte 9

La gran lección. Jugando... dónde quedan las diferencias? 




Parte 10. (Último video)

El dolor... El paso del tiempo... Esperanzas y desesperanzas en palabras adolescentes... La Paz...




Gracias por la paciencia, no soy de colgar videos y menos en secuencia, pero realmente siento que esta vez vale la pena...

Fer

jueves, 8 de enero de 2009

Aprendiendo de la infancia, por la Paz. Parte 4 y 5

Continuación del post anterior

El conflicto visto por ellos. Parte 4



Parte 5

Aquí comienzan las reflexiones más interesantes de los niños... Por momentos su pensamiento se vuelve contradictorio, el dolor, la bronca, la impotencia... pero en el fondo siempre gira la idea de la Paz, que tanto judios como palestinos buscan.





continua en el próximo post...

Aprendiendo de la infancia, por la Paz. (Parte 1, 2, 3)

Como siempre la mirada de los niños, con la sabiduría de sus palabras y sus acciones...
Ojalá realmente pudieramos aprender de ellos, lo digo hoy con un poco de incredulidad, porque estoy empezando a sentir que los años hacen cosas terribles con nosotros, nos endurecen, nos vuelven egoistas y no podemos ver más allá de nuestras narices...

Este documental que hoy vi en el canal Encuentro nos deja hermosas y valiosísimas enseñanzas de niños palestinos e israelíes. El que vea todas las partes, tal vez note como yo, que muchos de ellos con el simple paso de dos años, y ya entrando en la adolescencia, cambian de opinión... comienzan a pensar como "adultos"... Otros, gracias a Dios, no. 

A lo largo del video los niños nos muestran sus formas de vida, sus creencias, las enseñanzas que sus mayores les han dejado. Por momentos defienden las posturas extremistas de los adultos, pero llegado un momento del documental el pedido de Paz se vuelve un mensaje único, más allá de toda religión (a partir de parte 5...)

Quiero pensar como ellos que aún hay muchas cosas posibles, quiero aprender que la paz la hacemos todos, y quiero con este post que sus voces se escuchen y nos hagan reflexionar... Ellos han vivido cosas inimaginables para muchos de nosotros, en poco tiempo y en plena infancia... Necesitan, necesitamos darle una oportunidad a la Paz...

Por favor, al menos vean una parte del video, seguramente valdrá el tiempo dedicado a esto... (si van a elegir lo mejor viene desde la parte 5 en adelante)

Gracias!

Fer

El conflicto visto por ellos. Parte 1




Parte 2


Parte 3

sábado, 15 de noviembre de 2008

Aprendiendo de la infancia XIV

Los recuerdos de juego de abuelos inmigrantes que recopila Víctor Pavía rescatan “historias de vida diminutas, como fotografías habladas”, que hablan a la vez de una amplia realidad...



DE SU MANO EL JUEGO

El momento inolvidable de mi infancia empezaba a las dos de la tarde, cuando mi abuelo nos reunía para ir a juntar leña al cerro. En hilera, como patitos detrás de la pata, subíamos. Al llegar, lo urgente sería juntar la leña y apilarla en montones, luego comenzaría el ritual. Primero se limpiaba el lugar de juego. El abuelo tomaba un puñado de ramas y comenzaba a barrer el suelo hasta que la tierra quedaba límpida, entonces el juego llegaría de su mano. Con su experiencia elegía las mejores piedras para la payana. Nos dividía y le repartía piedritas a cada grupo.

Después de la payana llegaba la ronda. Nos tomábamos de la mano y el juego comenzaba cuando el abuelo se ubicaba en el centro y su cantar en mapuche nos invitaba a girar. El canto y el baile se hacían presentes, mientras la risa se mezclaba con la ronda. El abuelo parecía un niño más. Sin embargo, había días que llevaba la tristeza en sus ojos y el cantún se hacía eco en el cerro. Entonces comprendíamos que era necesario dejarlo solo.

Cuando llegaba el momento de bajar, recogíamos la leña apilada y la poníamos al hombro. Al descender alguno se subía a caballito del abuelo y otro bajaba dando vueltas carneros. Si la imaginación nos daba otro empujón se nos ocurrían nuevas formas de bajar.

Y antes que la noche se metiera en nuestra piel llegábamos a casa, listos para la cena.

Rosalía Ñancupe de Puel nació en Cajón del Manzano, zona de precordillera en el centro oeste de la provincia argentina del Neuquén. Creció en la comunidad mapuche Millaín-Morales. La comunidad vivía de la cría de animales y el tejido artesanal. Rosalía permaneció en Cajón del Manzano hasta la muerte de su padre, momento en que junto con su madre y un hermano mayor, emigraron a Cipolletti, ciudad ubicada en la región del Alto Valle del río Negro y Neuquén, en la provincia de Río Negro, en la república Argentina. Allí se casó y tuvo siete hijos. Actualmente, con setenta y dos años, trabaja como profesora de telar

De voces y escenarios- Educared

viernes, 3 de octubre de 2008

Aprendiendo de la infancia XIII

foto de Marcelo Valle


Niños

Nada, dicen, es tan hermoso como los años de infancia. El tiempo cambia y dulcifica los recuerdos. Los años quitan aristas en las personas y en los hechos. Rememoro cada vez más con mayor nostalgia, los años en el pueblo, los días de sol, los juegos en la plaza, las carreras con el aro que mi padre nos hacía, las horas de las siestas de verano, jugando con mis hermanos y con mis amigos, los días de escuela, aquel olor a tiza y a sudor infantil. Las persecuciones detrás de las niñas. Los primeros cigarrillos de anís del Tío Pavana.

Huyo muchas veces hacia aquellos años en los que, ignorante de muchas cosas, era tan feliz. Posiblemente porque con la edad las cosas duelen más, se siente uno más indefenso ante la brutalidad de un mundo que no nos resignamos a aceptar.

Mi nieto tiene dos meses y medio. Lo miro reír y moverse, lloriquear sin lágrimas. No sé qué mundo tendrá. No sé el futuro que le estamos preparando. Ojalá un día tenga la posibilidad de recurrir a su infancia para huir de la dureza de la realidad. Cada mañana, al ir a coger el autobús, encuentro a niños con los ojos cargados de sueño camino del colegio. Los veo sentaditos en la parada, supongo que pensando en sus cosas, cercanos a su madre o a su hermana mayor (es curioso la cantidad de niños pequeñitos a los que acompaña una niñita, seria y formal ) y la forma en que se arriman, se protegen en ella de la crueldad del día.

Leo, aterrorizado, que han desarticulado una red de pedófilos y escucho a uno de los responsables de la investigación decir, horrorizado, que la capacidad del ser humano para la maldad es inimaginable. Y pienso en esos niños a los que se les ha asesinado toda su infancia. Pienso en la angustia de tantos niños que jamás comprenderán de qué forma tan brutal se les ha roto una vida que tenía que estar basada en la felicidad y en la risa.No alcanzo a entender cómo se puede hacer daño a un niño, cómo se puede gozar con el sufrimiento de un ser indefenso y puro. Si hay algo que nunca tendrá perdón es este tipo de dolor. Miro a los niños en el autobús, veo sus caritas cansadas ya tan de mañana y me siento incapaz de perdonar a quien es capaz de romper sus almas.
Rodolfo Serrano (texto de su blog http://rodolfoserrano.blogspot.com/ )

foto de Marthax

jueves, 27 de diciembre de 2007

El primer trabajo es ser niño...

foto de azli jamil

Hace un par de meses tuve la posibilidad de escuchar a Fernando Ulloa, (el que pueda, no se lo pierda, es maravilloso como profesional y como persona) y una de las cosas que quedaron resonando en mí fue algo referente al trabajo infantil. La idea de que el primer trabajo para estos niños es ser niño, niños que trabajan de niños... desde la más temprana edad...

En estas fechas, camino por mi ciudad y encuentro más y más niños trabajando de este modo. Aumentan tremendamente los que cuidan autos, los limpiavidrios, los que hacen piruetas circenses ante la platea de automovilistas indiferentes en el semáforo, algunos hasta "disfrazados" con adornos navideños...

No canso de preguntarme qué puedo hacer "mientras tanto"... Quien haya escuchado a Ulloa sabrá de que se trata ese mientras tanto... Es que no tiene sentido esperar que otros u Otros con mayúscula vengan a solucionar las cosas, porque la niñez de estos chicos es hoy... Creo que un buen proyecto para el nuevo año es justamente hacer algo por quienes tenemos tan cerca...

Artículo relacionado: Condenada a seis meses de cárcel una joven que utilizaba a su bebé para pedir limosna

- Dedico este post a mi amigo Roque, con la impotencia de sentir que no puedo ayudarlo como quisiera, con la esperanza de que algo sea posible... Y a mi amigo Pedro que me ayudó a encontrar la foto de arriba.



foto de www.agendadereflexion.com.ar

lunes, 17 de diciembre de 2007

Aprendiendo de la infancia XI

El arte para los niños

Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de
sopa, que le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la naríz
fruncida y los dientes apretados y los brazos cruzados.
La madre pidió auxilio:
-Cuéntale un cuento Onelio -pidió-, Cuéntale, tú que
eres escritor.

Y Onelio Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada
de sopa, comenzó su relato:

- Había una pajarita que no quería comer la comidita.
La pajarita tenía el piquito cerradito, y la mamita le decía
Te vas a quedar enanita, pajarita, si no comés la comidita.
Pero la pajarita no hacía caso a la mamita y no abría
su piquito...

Y entonces la niña lo interrumpió:
- Qué pajarita de mierdita - opinó.

Eduardo Galeano. (El libro de los abrazos)

Y con esto me acordé de Mafalda también:

(la historieta de Quino la tomé de http://www.historieteca.com.ar/ )

domingo, 25 de noviembre de 2007

Con los dedos engrudados de infancia


Me invitaste a caminar y fui de pocas ganas…
Con solo una frase explotó tu sonrisa
Se contagiaron nuestras carcajadas
Saltamos ante el árbol de moras
Las disfrutamos juntas.
Compartimos el fruto y los dedos engrudados de infancia
Nos acordamos del “Jardín”
Del tuyo, apenas pasado…
Del mío, allá por los años…
De la alegría de la tinta roja de las moras
tiñendo aquellos momentos, verdaderos frutos para el alma…

Fer
25/11/07
Foto, de aerismaud en flickr

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Aprendiendo de la infancia X : ¡Ayúdame a mirar!


La función del arte/1

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedo mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
- ¡Ayúdame a mirar!

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos

(fotito mía, Mar de las Pampas)

viernes, 5 de octubre de 2007

Aprendiendo de la infancia IX. "Yo no podría... nadie podría..."

Canal Encuentro esté mes está presentando una programación espacial por los 30 años de búsqueda de las Abuelas de plaza de mayo.

Hoy pude ver el primer especial en el que el nieto Juan Cabandie presentó el documental "Quien soy yo" de Estela Bravo. Realmente es un trabajo muy bueno, el que tenga oportunidad no deje de verlo...

Pero en este aprendiendo de la infancia quiero quedarme con las palabras de Laura Sfiligoy, también nieta; palabras dichas en su infancia, palabras de las que todos podemos y debemos aprender... (Laura y su hermana Tatiana fueron encontradas por las Abuelas pero permanecieron con su familia adoptiva ya que la misma no había estado implicada en el terrorismo de estado. En el video aparecen junto a sus padres adoptivos).

"...y yo no podría estar con un tipo que mató gente... y nadie podría estar con una persona que mata gente, porque si un chico sabe que ese señor mató, y mató a sus padres o compañeros asi, y... no quiere estar... Con un señor que... que mató a su mamá y su papá..."

En el video, que es parte del documental, pueden verla y escucharla:



Programación de canal Encuentro: Abuelas 30 años

viernes 5/10, Juan Cabandié presentará ¿Quién soy yo?, de Estela Bravo;
viernes 12/10, Tatiana Sfiligoy presentará Botín de Guerra, de David "Coco" Blaustein;
viernes 19/10, Leonardo Fosatti mostrará tres cortos sobre Derecho a la Identidad y,
viernes 26/10, Manuel Gonçalves presentará la película Nietos: identidad y memoria, de Benjamín Ávila.

Si tenés dudas sobre tu identidad comunicate con Abuelas
dudas@abuelas.org.ar

o al Teléfono gratuito: 0800- 222-2285


sábado, 15 de septiembre de 2007

Aprendiendo de la infancia VIII

Fotito de Carf

Costumbres que enseñaban a los niños

Había en Magdalena brujas y lobos que comían chicos, dioses que daban castigos y premios, habitantes de la luz en las sombras de los cuartos, ratones que cargaban dientes entre las blancuras de las sábanas.Había en Magdalena tres hombres que venían de lejos en caballos con montañas en el lomo y bolsas con juguetes, y el pasto y el agua había que dejarlo de noche para que comieran los pobres animales, que esos hombres dicen que son reyes y magos y no conocen el hambre, no como los magos del circo que con todo se quedan, sino que ellos traen lo que uno quiere y sólo piden que le deje los zapatos porque mirándolos, saben si uno anda en buen camino, y así a la media noche vienen en silencio, y sólo mis padres los oyen y les llevan el agua y el pasto hasta la puerta, para que los caballos de joroba no nos despierten y la mañana nos sorprenda.

Daniel Calmels (“La almohada de los sueños”)
fragmento tomado del sitio Educrianza

miércoles, 29 de agosto de 2007

Cuando me das tu mano (Mi propio Aprendiendo de la Infancia)

Cómo me llenan tus sonrisas,
las chispitas de tus ojos
Qué lindas cosquillas me hacen tus palabras,
tus juegos inventados,
el eco de las carcajadas entremezcladas
el mundo que creamos juntas
Cómo me llena el alma
el calor de tu infancia
Si me vuelvo niña
cada vez que me das tu mano
Si cualquier momento
es hora de jugar y reír
Cómo me gusta
que te rías de mis locas ocurrencias
Dibujás con mil colores
y todo se detiene para mí
simplemente por verte crecer

Fer
29/08/07

Y si de Aprendiendo de la infancia se trata, tantas cosas le debo a esta niña!
La intensidad de lo que se siente jugando con un niño, dejándose atrapar por la mirada de ellos, no se puede sentir en el trato con un adulto.
No hay complicidad que se compare a la de un niño...

jueves, 16 de agosto de 2007

Aprendiendo de la infancia VII. Caminando por Calcuta...

Gracias a mi amigo Pedro conocí hace un tiempo el maravilloso trabajo del periodista Hernán Zin y desde la primera vez que leí su blog Viaje a la guerra se convirtió en uno de mis "paradores en el camino". Es un "parador" que valoro muchísimo, porque en cada relato uno aprende sobre las cosas fundamentales de la vida, sobre la vida misma y su valor...

Quiero compartir con ustedes la historia de Ershad que nos permite seguir aprendiendo de la infancia, recordando que siempre se puede hacer algo, aún en las condiciones más adversas... No dején de pasar porque es maravillosa: parte 1 Dios cagó a Calcuta


"La historia de Ershad es la de millones de niños en el mundo."
"Pequeños que un buen día pasan de estar entre los animales y los cultivos, en una vida pobre pero apacible, que transcurre al ritmo de la naturaleza, a encontrarse repentinamente en las fauces del caos, de la explotación, del abuso de la ciudad."
Hernán Zin
la fotito supongo que fue tomada por Hernán, yo la tomé de Viaje a la guerra

domingo, 12 de agosto de 2007

Feliz día del niño en el Reino del Revés



El Reino del Revés

Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pajaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen yes
porque estudian mucho inglés.


Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez
y que dos y dos son tres.

Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés
y que un año dura un mes.

Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pekinés
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.

Me dijeron que en el Reino del Revés
un señor llamado Andrés
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.

Me dijeron que en el Reino del Revés
una araña y un ciempies
van montados al palacio del marqués
en caballos de ajedrez.

Vamos a ver como es el Reino del Revés
Vamos a ver como es el Reino del Revés...


Y hoy me acuerdo de mis días del niño... de los almuerzos en familia, los regalitos y el paseo a la siesta, con mates y cosas ricas...
Y me acuerdo que generalmente me empacaba, y siempre estaba chinchuda para esas fechas, muy parecido a lo que me pasaba para mi cumple... Jaja, qué loco! Y mi mamá se enojaba por mis chinches (y se quedaba más chinchuda que yo), claro la pobre no sabía que en realidad yo lo disfrutaba un montón (eso sí, a mí manera...) Adoro los recuerdos de mi Reino del Revés...

¡Feliz día del niño amigos! ...para los que todavía se consideran un poco niños, y para los que tienen el placer de tener niños a su alrededor.

miércoles, 1 de agosto de 2007

Aprendiendo de la Infancia VI ...y el cielo diminuto cabía en mis pestañas...

Mínima

Bajo la risa del verano
giraban mundos de colores.
Entonces era yo tan niña
que no sabía el nombre de las flores.

Recuerdo el pájaro atareado
y la faena de la araña
y el cielo diminuto que cabía
en mis pestañas.

Con la respiración del agua
y el riesgo de la arena
pasaba el tren de la mañana
junto a los grillos y las azucenas.


Y mientras mi candor rondaba
por las provincias de una caracola
tañían su silencio enamorado
el pez y la amapola.


María Elena Walsh (Otoño imperdonable, 1947)

Espero no crecer nunca lo suficiente, así sigo disfrutando de esos cielos que caben en las pestañas...

Amigos, y llegamos a la entrada 100 de este camino, con idas y venidas, pero siempre con grata compañía, muchas gracias a todos por caminar conmigo!!!!

domingo, 8 de julio de 2007

Aprendiendo de la infancia V

Si los escucháramos más, creo que aprenderíamos muchísimo...

Esto dicen, hacen, muestran nuestros niños...

El videito es una producción de la Asociación Tantanakuy en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy, Argentina.

Aprendamos de la infancia entonces...


martes, 19 de junio de 2007

Aprendiendo de la infancia IV

"Escutei uma frase que diz: ' Velhice é a pior coisa que pode acontecer a uma criança'. Então, acho que a infância não termina nunca, a sua maneira de imaginar, de ver a vida, isso não envelhece." Luis Fernando Veríssimo (Brasil)

("Escuché una frase que dice: Vejez es la peor cosa que puede sucederle a un niño. Entonces, creo que la infancia no termina nunca, su manera de imaginar, de ver la vida, eso no envejece.")

miércoles, 16 de mayo de 2007

Aprendiendo de la infancia II

Desilusiones oportunas

El sentimiento de separación se confunde con mis recuerdos más antiguos y confusos (1): con el primer llanto, con el primer miedo. Como todos los niños, construí puentes imaginarios y afectivos que me unían al mundo y a los otros. Vivía en un pueblo de las afueras de la ciudad de México, en una vieja casa ruinosa con un jardín selvático y una gran habitación llena de libros. Primeros juegos, primeros aprendizajes. El jardín se convirtió en el centro del mundo y la biblioteca en caverna encantada. Leía y jugaba con mis primos y mis compañeros de escuela. Había una higuera, templo vegetal, cuatro pinos, tres fresnos, un huele-de-noche, un granado, herbazales, plantas espinosas que producían rozaduras moradas. Muros de adobe. El tiempo era elástico; el espacio giratorio. Mejor dicho: todos los tiempos, reales o imaginarios eran ahora mismo; el espacio, a su vez, se transformaba sin secar: allá era aquí; todo era aquí: un valle, una montaña, un país lejano, el patio de los vecinos. Los libros de estampas, particularmente los de historia, hojeados con avidez, nos proveían de imágenes: desiertos y selvas, palacios y cabañas, guerreros y princesas, mendigos y monarcas. Naufragábamos con Simbad y con Robinson, nos batíamos con D'Artagnan, tomábamos Valencia con el Cid. ¡Cómo me hubiera gustado quedarme para siempre en la isla de Calipso! En verano la higuera mecía todas sus ramas verdes como si fuesen las velas de una carabela o de un barco pirata; desde su alto mástil, batido por el viento, descubrí islas y continentes -tierras que apenas pisadas se desvanecían. El mundo era ilimitado y, no obstante, siempre al alcance de la mano; el tiempo era una substancia maleable y un presente sin fisuras.¿Cuándo se rompió el encanto? No de golpe: poco a poco. Nos cuesta trabajo aceptar que el amigo nos traiciona, que la mujer querida nos engaña, que la idea libertaria es la máscara del tirano. Lo que se llama "caer en la cuenta" es un proceso lento y sinuoso porque nosotros mismos somos cómplices de nuestros errores y engaños. Sin embargo puedo recordar con cierta claridad un incidente que, aunque pronto olvidado, fue la primera señal. Tendría unos seis años y una de mis primas, un poco mayor que yo, me enseñó una revista norteamericana con una fotografía de soldados desfilando por una gran avenida, probablemente de Nueva York. "Vuelven de la guerra", me dijo. Esas pocas palabras me turbaron como si anunciasen el fin del mundo o el segundo advenimiento de Cristo. Sabía, vagamente, que allá lejos, unos años antes, había terminado una guerra y que los soldados desfilaban para celebrar su victoria; para mí aquella guerra había pasado en otro tiempo, no ahora y aquí. La foto me desmentía. Me sentí, literalmente, desalojado del presente.Desde entonces el tiempo comenzó a fracturarse más y más. Y el espacio, los espacios. La experiencia se repitió una y otra vez. Una noticia cualquiera, una frase anodina, el titular de un diario, una canción de moda, pruebas de la existencia del mundo de afuera y revelaciones de mi irrealidad. Sentí que el mundo se escindía: yo no estaba en el presente. Mi ahora se disgregó: el verdadero tiempo estaba en otra parte. Mi tiempo, el tiempo del jardín, la higuera, los juegos con los amigos, el sopor bajo el sol de las tres de la tarde entre las yerbas, el higo entreabierto -negro y rojizo como un ascua pero un ascua dulce y fresca- era un tiempo ficticio. A pesar del testimonio de mis sentidos, el tiempo de allá, el de los otros, era el verdadero, el tiempo del presente real. Acepté lo inaceptable: fui adulto. Así comenzó mi expulsión del presente.

Octavio Paz (Fragmento de la conferencia que pronunció en 1990, en ocasión de la entrega de su premio Nóbel de literatura).

Otro buen aporte que encontré en www.espaciopotencial.com.ar
Que lo disfruten...

martes, 10 de abril de 2007

aprendiendo de la infancia

En el patio de mi infancia

Una vez buscando los pequeños objetos y los minúsculos seres de mi mundo en el fondo de mi casa en Temuco, encontré un agujero en una tabla del cercado. Miré a través del hueco y vi un terreno igual al de mi casa, baldío y silvestre. Me retiré unos pasos, porque vagamente supe que iba a pasar algo.

De pronto apareció una mano. Era la mano pequeñita de un niño de mi misma edad. Cuando acudí no estaba la mano porque en lugar de ella había una maravillosa oveja blanca. Era una oveja de lana desteñida. Las ruedas se habían escapado. Todo esto lo hacía más verdadera. Nunca había visto yo una oveja tan linda. Miré por el agujero, pero el niño había desaparecido. Fui a mi casa y volví con un tesoro que le dejé en el mismo sitio: una piña de pino, entreabierta, olorosa y balsámica, que yo adoraba. La dejé en el mismo sitio y me fui con la oveja. Nunca más vi la mano ni el niño.
Nunca tampoco he vuelto a ver una ovejita como aquella. La perdí en un incendio. Y aún ahora en este 1954, muy cerca de los cincuenta años, cuando paso por una juguetería, miro aún furtivamente a las ventanas. Pero es inútil. Nunca más se hizo una oveja como aquélla. Yo he sido un hombre afortunado. Conocer la fraternidad de nuestros hermanos es una maravillosa acción de la vida. Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida. Pero sentir el cariño de los que no conocemos, de los desconocidos que están velando nuestro sueño y nuestra soledad, nuestros peligros o nuestros desfallecimientos, es una sensación aún más grande y más bella porque extiende nuestro ser y abarca todas las vidas. Aquella ofrenda traía por primera vez a mi vida un tesoro que me acompañó más tarde: la solidaridad humana. La vida iba a ponerla en mi camino más tarde, destacándola contra la adversidad y la persecución.

No sorprenderá entonces que yo haya tratado de pagar con algo balsámico, oloroso y terrestre la fraternidad humana. Así como dejé allí aquella piña de pino, he dejado en la puerta de muchos desconocidos, de muchos prisioneros, de muchos solitarios, de muchos perseguidos, mis palabras. Esta es la gran lección que recogí en el patio de una casa solitaria, en mi infancia. Tal vez sólo fue un juego de dos niños que no se conocen y que quisieron comunicarse los dones de la vida. Pero este pequeño intercambio misterioso se quedó tal vez depositado como un sedimento indestructible en mi corazón, encendiendo mi poesía.

Pablo Neruda, Isla Negra, 1954

Cuando era más chica leía bastante a Pablo Neruda, y su poesía me acompañó en momentos difíciles de mi vida así que le tengo un cariño muy especial...
Llegué a este texto a través de www.espaciopotencial.com.ar y me encantó, por eso lo traigo aquí a mi blog.
Creo que quienes más nos enseñan son los niños, y me gusta ver lo que la gente dice de su propia infancia y rescatar estos aprendizajes que dejan huellas para toda la vida...